Que no ligamos,
que estamos mal físicamente,
que somos pocos, que nos caemos anímicamente,
que son rachas... Y que encima, nos
robaron.
Después
de un gran asado (gracias Fede), la
recuperación de Rompe estaba
en marcha otra vez. Con Omar afuera
y con un equipo dispuesto a comerse
a Mazokotanga adentro.
Rompe
fue más durante todo el partido
y sobre todo en el arranque. Dominando
la pelota, tocando y generando las jugadas
más claras para que el pequeñísimo
arquero rival se vaya agrandando. En
una de tantas, combinaron Petu y Beto,
la pelota derivó a la derecha
y Bata la mandó a guardar con
definición cruzada.
Mazoko
quiso reaccionar pero no tuvo que hacer
demasiado para vencer a un Rompe que
juega siempre igual independiemente
del resultado. Antes de terminar el
primer tiempo y sin haber disfrutado
estar arriba en el marcador, nos habían
dado vuelta el partido.
Pero
Rompe quiere reaccionar y Mati fue la
máxima expresión de esa
intención: mucho más metido
que el partido anterior, bajó
un pelotazo y clavó un derechazo
fantástico para empatarlo e ir
a descansar más tranquilos. Netamente
superiores en el primer tiempo, había
que ganarlo en el segundo. ¡Y
qué segundo tiempo!
Con
un árbitro que seguía
acumulando errores, con un Rompe con
muchas ganas pero impreciso y con un
Mazokotanga resignado a complicar con
algún contraataque, el segundo
tiempo se llenó de incertidumbre
y equivocaciones.
Insólitamente
el juez expulsó a un jugador
y lo dejó seguir jugando para
más tarde mostrar nuevamente
la roja por una falta dura desde atrás
a La Tana. Esta vez sí, el jugador
abandonó la cancha. Se lesionó
Lucas y entró Bata nuevamente
que había salido por Chucky.
Con
más huevo que fútbol,
Rompe fue a buscar un resultado que
le correspondía, que se merecía,
que se tenía que llevar... Y
llegó con la polenta de Mati
para entrar por la derecha y definir
cruzado. A Rompe lo que es de Rompe
y los tres puntos a la billetera. ¡No
se nos puede escapar!
Pero
en un año en que a Rompe le salen
todas mal, nos metieron la mano en la
billetera... Un penal que solo vio el
ladrón vestido de negro... Las
protestas, la desazón, la impotencia...
La roja para Pablito... Callate Viejo
Tonto... ¿Lo de viejo a quién?
Y bronca. Mucha bronca.
Que
nos sirva para aprender. Si queremos
quedarnos en la A hay que ganarle a
todos y a todo.
Martín
Casaccia
Enviado Especial